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La Reflexología Podal es una de las formas milenarias de curación. Aunque el origen exacto no se sabe con exactitud si se tiene constancia de textos e ilustraciones que detallan el tratamiento de patologías a través de la manipulación de pies y manos. Se sabe que en China se practica desde hace más de 4000 años. La historia demuestra que fue practicada también por los egipcios 2500 ac. y por los mayas en época prehispánica. En América del Norte, como el pueblo Cheroqui, se practica un cierto tipo de terapia de presión aplicada sobre los pies, en la que se utilizan en muchos casos varillas de madera para trabajar los puntos reflejos con el fin de desbloquear los caminos de energía y restablecer el equilibrio en el cuerpo.

Algunos autores citan ciertos sistemas de presión en pies y manos que eran utilizados como técnica terapeutica por algunos médicos centroeuropeos en la Edad Media. Incluso en un texto se menciona a Benvenuto Cellini (1500 – 1571), escultor y orfebre florentino que utilizaba estos procedimientos para aliviar sus dolores reumáticos.

Ha principios del siglo 20,  un médico estadounidense llamado William Fitzgerald, fundamentándose en las observaciones del Dr. H. Bressler sobre la posibilidad de influir en el cuerpo humano a través de zonas reflejas, argumentó que ciertas porciones del cuerpo se correspondían unas con otras. La prueba de su hipótesis la estableció anestesiando una zona del cuerpo y ejerciendo presión sobre ella, verificó de este modo que la anestesia se producía también en la zona refleja de la zona correspondiente a la que había presionado. Concluyó que ciertas áreas del pie se relacionan con otras áreas del cuerpo. Posteriormente se basó en este estudio para diagnosticar y tratar enfermedades. Este proceso dio originen a la llamada terapia de la zona.

En la década de 1930, una enfermera y fisioterapeuta llamada Eunice Ingham, desarrolló mapas corporales en el pié que incluían puntos específicos de las zonas reflejas del cuerpo. Fué en ese momento que pasó a llamarse Reflexología Podal.

El cuerpo humano está conectado por numerosos canales nerviosos y energéticos. Todos los órganos y zonas anatómicas de nuestro cuerpo tienen su zona refleja correspondiente en una area concreta de nuestro cuerpo. La reflexología utiliza en este caso los pies y las manos para realizar sus tratamientos. Este concepto es también utilizado por la auriculopuntura (puntos reflejos en la oreja) y la iridiología (diagnóstico por el iris).

La Reflexología Podal  es una terapia alternativa de caracter holístico y su objetivo es tratar patologías y dolencias, prevenir y suministrar placer y bienestar. El tratamiento en reflexología se realiza mediante la estimulación de determinados puntos, bien sea con una presión o un ligero masaje en la zona correspondiente de los pies o de las manos con el fin de conseguir un efecto determinado a distancia. La duración y la frecuencia de la aplicación de estos tratamientos dependerá de si la patología o síntoma se encuentra en estado agudo o crónico.

Las manipulaciones que se efectúan en los pies no ha de confundirse con un “masaje de pies”, la reflexología trabaja sobre la especificidad de los puntos a estimular según la patología o síntoma, aunque este tratamiento suele complementarse con un masaje global del pie.