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Este es un método natural de limpieza del tracto intestinal proveniente de la tradición Ayurvédica. Forma parte de las diferentes limpieza  practicadas por los yoguis desde hace miles de años. Esta limpieza remueve y expulsa todos los residuos y sedimentos de los intestinos, ayuda a eliminar las toxinas,  restablece la flora intestinal y refuerza el sistema inmune. 

En el intestino grueso y delgado es donde absorbemos los nutrientes necesarios para la nutrición de todos nuestros tejidos. Cuando hay estreñimiento más o menos prolongado, se produce un acumulo de toxinas y gases y aumenta la dificultad de la absorción de nutrientes.  Estas toxinas se absorben y pasan al torrente circulatorio, y de ahí a todos los tejidos y órganos afectando como consecuencia a su correcta función. Cuando hay obstrucción en los intestinos el ph cambia y por consiguiente la flora intestinal se ve afectada, alterando el equilibrio interno intestinal y la homeostasis, provocando una alteración del sistema inmune local y general. 

Una limpieza intestinal ha de hacerse no solo en el caso de ser una persona mas o menos estreñida sino que ha de utilizarse como herramienta de prevención y  de limpieza periódica para conservar el buen funcionamiento interno del cuerpo. Esta limpieza reactiva la correcta absorción de los nutrientes, previene patologías de origen digestivo y mejora la funcionalidad de los tejidos corporales. Esta técnica es además un tónico general para el organismo. Entre sus efectos, que se harán notar en el transcurso de los dos a tres días siguientes a la limpieza, están la mejora del sueño, la desaparición de erupciones cutáneas, aparición de un aliento más fresco, disminución del mal olor corporal, rejuvenecimiento de la piel que se torna más luminosa y suave, ojos que se llenan de luminosidad, etc. Estimula el hígado y las glándulas anexas al aparato digestivo especialmente el páncreas. Ayuda también a reequilibrar el peso corporal haciendo que las personas delgadas ganen algo de peso con el paso de los días y los gruesos lo pierdan.

Estos efectos se mantendrán o aumentarán en el tiempo si el practicante adopta una alimentación sana y equilibrada después de la limpieza.

 

Momento para hacer la limpieza

Durante el año, el tiempo ideal para realizar la limpieza es durante el cambio de estación. Aunque no es perjudicial realizarlo una vez al mes o cada dos meses. El momento del día más propicio para realizarlo es por la mañana en ayunas. Es aconsejable que ese día no tengamos obligaciones que hacer puesto que hay que dedicarse a la limpieza con toda calma sin prisas y sin sobresaltos.

La semana previa a la limpieza, conviene ir preparando el intestino reduciendo o eliminando la toma de alimentos de lenta o difícil digestión como son los alimentos precocinados, refinados, lácteos, carnes y pescados, así como el alcohol y el tabaco. Sustituyendolos progresivamente por mayor cantidad de verduras y frutas. Es importante eliminar en este tiempo las comidas copiosas. Una vez realizada la limpieza deberemos seguir al menos durante una semana estas recomendaciones alimenticias.

 

Preparación

Calentar unos 3 litros de agua salada.

Se puede hacer con agua de mar (Proporción 1 parte de agua de mar por 3 de agua dulce) o bien preparar agua salada disolviendo una cucharada sopera rasa de sal marina integral (aproximadamente 6 gramos) por litro de agua dulce.

 

Realización

Efectuar la limpieza con agua salada puede llevar entre una y tres horas.

El agua salada se tomará tibia ( ligeramente caliente).

Hacer 3 ciclos de toma de agua y ejercicios:

  • Beber dos vasos de agua salada.
  • Efectuar los cuatro movimientos detallados mas abajo.
  • Beber otros dos vasos de agua.
  • Efectuar nuevamente otro ciclo de cuatro movimientos.

Repetir otra serie, completando así la ingesta de seis vasos de agua salada y habiendo realizado tres series de movimientos.

  • Ahora debes vaciar tus intestinos.
  • Realizar un automasaje intestinal sentado en el bater.

La limpieza debe realizarse hasta que el agua salga tan limpia y transparente como ha entrado. La persona que efectúe su primera limpieza intestinal, debería practicar previamente los movimientos de conducción del agua que más abajo se indican.

La primera evacuación suele ser casi inmediata.  En el váter, masajear el vientre relajado y presionar ligeramente en los puntos dolorosos para favorecer la evacuación. También se puede uno ayudar de una caja o similar colocando esta debajo de los pies para que las piernas queden más flexionadas y hagan así más presión sobre el vientre.

Guíese del dibujo anatómico para tener conciencia de la situación aproximada de los intestinos. Primero masajear el intestino delgado y luego el grueso. Es conveniente seguir la dirección de las agujas del reloj para seguir el trayecto del intestino grueso hacia el recto.

La defecación empieza con heces formadas que van siendo cada vez más blandas hasta que se convierten en un líquido amarillo. Tan pronto como aparezca la primera defecación, el resto le seguirán automáticamente. Si en cinco minutos, después de la primera serie de tomas, no se produce la defecación, deberás repetir los ejercicios durante 15 minutos, pero sin beber más agua. Si de nuevo no hubiera resultado es necesario hacer un enema con medio litro de agua normal para “activar el sifón”. En caso de no producirse la evacuación, se aconseja interrumpir el proceso y considerar la posterior realización de un lavado colónico, en razón de la evidente obstrucción interna.

A partir de la primera evacuación, seguir con ciclos completos: toma de agua, ciclo de movimientos e inodoro.

Dar por concluida la limpieza cuando el agua salga tan limpia como ha entrado. Esto puede requerir varios ciclos. Al terminar, dejar de tomar agua y permanecer cerca del lavabo durante una hora, ya que es normal evacuar un par de veces más.

Después de la técnica es necesario descansar y evitar el frío.

 

Causas de un posible fallo

En relación a los pequeños problemas que se pueden presentar durante la realización de la limpieza, cabe citar la posterior irritación del ano, que puede solucionarse con el lavado y la aplicación en la zona de aceite de oliva.

Si nota su estómago lleno al final de la limpieza, es que ha quedado algo de agua en él. Para eliminarla se repetirá el ejercicio del primer movimiento, es decir el que elimina el agua del estómago abriendo el píloro. Si la sensación de llenado se produce más abajo, conviene detener la ingesta de agua, repetir los ejercicios y volver al inodoro. Una vez recobrada la sensación normal, se prosigue con el método. Al cabo de dos o tres evacuaciones, el agua saldrá solamente turbia, con variaciones en su color. Ello indica que el proceso de limpieza es correcto y se debe continuar, hasta que el agua salga transparente y clara.

Si después de haber terminado el primer ciclo notáis que el contenido del estómago no pasa al intestino provocando una sensación de sobrecarga pudiendo llegar al vómito, significa que la parte superior del intestino, píloro, no abre como debería.  Esto pudiera ser debido a una retracción fascial de esta zona o a una acumulación de gases que impida la apertura normal. Se recomienda en este caso masajear la zona y poner una compresa de calor en la zona. En el caso menos favorable, es decir cuando el agua no pasa del estómago, podemos elegir entre dos soluciones:

Hacer Vamana Dhauti o en otras palabras vaciar el contenido del estómago a través del reflejo vomitivo. Para esto se cosquillea con la ayuda de los tres dedos de la mano la base de la lengua o campanilla. O bien no hacer nada y en este caso el agua se eliminará normalmente, como orina.

 

Una vez finalizada la limpieza

Una vez finalizado el proceso se aconseja reposar durante todo el día (evitando enfriarse), dejándose llevar por la relajación o la música suave, sin cargar la mente con lecturas.

Se deberá realizar una comida pasada media hora, máximo una hora después; no se debe dejar el tubo digestivo vacío durante más de una hora. Se puede iniciar con una o varias piezas de frutas correctamente masticadas que anulará la sensación de deshidratación (fresas, manzana, papaya, mango), abstenerse de plátanos pues son de lenta digestión.

Luego conviene comer algún cereal como arroz blanco muy bien hervido en agua, (no integral  o con cáscaras para no irritar la mucosa intestinal) de modo que sus granos se fundan en la boca para facilitar su digestión. Se pueden acompañar de unas zanahorias o calabaza bien hervidas así como también de cebada o quínoa. Es conveniente añadir al alimento aceite de oliva extra virgen, para lubricar nuevamente las paredes intestinales o bien unas cucharaditas de mantequilla clarificada, Ghi.

No se debe beber ningún líquido hasta haber efectuado la primera comida, caso contrario el “efecto sifón” continuaría y no podríamos poner fin a las evacuaciones.

Tras esta comida inicial es aconsejable la toma de infusiones de plantas medicinales al menos dos veces al día durante una semana que complementaran la limpieza y favorezcan la digestión. Como por ejemplo diente de león, boldo, manzanilla, malva, hierba luisa, melisa, etc.

En las siguientes comidas al menos durante dos días, no se debe ingerir ningún tipo de alimento ni bebida ácida (yogur, quesos curados, gaseosas, azúcar blanca, etc. ), ni picantes, salsas o verduras como el ajo, cebolla o jengibre, ni tampoco excitantes (café, té, chocolate). Abstenerse de asados y fritos. Simplemente consumir alimentos neutros y alcalinos  bien cocidos y masticados. Verduras, frutas maduras y de temporada, alimentos de fácil digestión y asimilación que no irriten el intestino que acabamos de limpiar.

Luego de realizar este proceso depurativo, la persona escogerá instintivamente los alimentos con mayor cuidado, porque habrá tomado conciencia de la sensación especial que se percibe tras haber limpiado el intestino. Es como tener un intestino nuevo; la pesadez de estómago, las molestias o los gases han desaparecido o han bajado considerablemente y ahora la sensación interior de paz y bienestar se transmite al resto del cuerpo.

 

Contraindicaciones

Las contraindicaciones son pocas aunque se recomienda abstenerse de practicar la limpieza las personas que sufran ulcera estomacal en su estado agudo. Tampoco la deben practicar las personas que sufren de una de las siguientes afecciones: disentería, colitis aguda, diarrea y apendicitis aguda. No realizarla en estado febril o de debilidad corporal.

 Continua en Limpieza intestinal por agua salada. Ayurveda II

Texto adaptado. Perfecciono mi Yoga. André Van Lysebeth. Ediciones Urano

Perfeciono mi Yoga. Reseña libro