En nuestro planeta conviven las cualidades de estabilidad de los materiales inertes con la movilidad vital de los seres vivos. Los humanos disponen, como otras especies, de la proteína flexible de colágeno. Esta ayuda a crear estructuras lo suficientemente estables y al mismo tiempo, proporciona capacidad de movimiento. El colágeno junto con otras sustancias como fibroblastos, elastina, mucopolisacáridos y agua, forman una estructura denominada tejido conectivo. Este tejido se dispone tridimensionalmente de manera continua por todo el cuerpo humano, unificando y envolviendo músculos, huesos, nervios, órganos, etc. A todo este entramado de tejido conectivo lo llamamos sistema fascial, comúnmente denominado “órgano de la forma”, pues  tiene la cualidad de separar y cohesionar.
Como anécdota, es interesante saber que el sistema fascial o fascia solía ser eliminada en diferentes disecciones anatómicas con el fin de visualizar adecuadamente las distintas estructuras corporales, obviando de esta forma el estudio y la observación directa de este esencial tejido.

Las propiedades principales de las fascia son dos:
– La fascia es un tejido mecanosensible. Esto significa que se adapta y responde a las demandas mecánicas. Si nos imaginamos por ejemplo a un portero de fútbol realizando una parada, al caer, su hombro va a contactar violentamente contra el suelo. El estímulo mecánico de caida será traducido en el interior de las células en una respuesta bioquímica. El tejido conjuntivo se remodelará y se adaptará consecuentemente para soportar mejor este estímulo. Este proceso se llama Podemosmecanotransducción.
– A la vez, el sistema fascial utiliza el principio de tensegridad, un mecanismo de compensación para transmitir y absorber fuerzas. La fascia se encuentra en un estado de autoequilibrio estable, formado por elementos que soportan compresión y elementos que soportan tracción. De esta manera se evita que el estrés mecánico se concentre únicamente en una zona determinada, y se redistribuya a otras.

Podemos decir que la fascia es un tejido primordial en el cuerpo humano, que conecta las distintas estructuras corporales. Sus propiedades de mecanosesibilidad y tensegridad ayudan a modificar la estructura del tejido así como a absorber y dispersar las fuerzas.

Desde un punto de vista terapéutico es importante identificar los desequilibrios de este sistema, de tal modo que una disfunción en un punto del sistema fascial puede ocasionar problemas locales o en otras zonas.
El terapeuta deberá localizar las restricciones fasciales, y a través de la aplicación de técnicas manuales de liberación miofascial, inducirá a la reharmonización del sistema. Como consecuencia los mecanismos de autocuración del cuerpo se activarán para buscar la homeostasis.

Tensegridad. Video

Fascia. Video docu