Acroyoga fuerteventura las playitas

 

El Acroyoga está ganando una gran popularidad en tiempos recientes, aún así, sigue siendo una disciplina bastante desconocida. Una sesión de Acroyoga discurrirá generalmente de la siguiente manera:

Se empezará con un calentamiento de unos 15-20 minutos donde se pretende preparar al cuerpo y a la mente para la práctica posterior y así evitar lesiones. Los “voladores” deberán incidir en las asanas que soliciten más los miembros superiores (como “el perro boca abajo”, “planchas frontales y laterales” e “inversiones”) y las “bases” por el contrario deberán centrarse más en las asanas donde predomine el trabajo de miembros inferiores (como “el guerrero”, “la silla” y “el triángulo”).

A continuación se empezará la práctica del Acroyoga. La disciplina del Acroyoga es muy completa y se puede separar en dos ramas principales que al igual que el Yoga son:

Acroyoga solar. Es un tipo de Acroyoga activo y dinámico. Su práctica mejora la concentración, la escucha, la confianza en uno mismo y el compañerismo de manera lúdica.

En una sesión de Acroyoga solar la “base” y el “volador” progresarán mediante la comunicación y coordinación hasta realizar posturas estáticas en el aire, que posteriormente podrán encadenarse y realizar movimientos cíclicos y fluidos llamados “lavadoras”.

Desde un punto de vista terapéutico se trabaja la activación y la coordinación inter e intramuscular de los músculos estabilizadores de numerosas regiones del cuerpo, la fuerza, la flexibilidad, el equilibrio y la propiocepción, al promover una mayor consciencia del esquema corporal.

Acroyoga lunar y terapéutico. Esta rama es más pausada y sutil. Favorece el aumento de la flexibilidad, la relajación, la vuelta a la calma, la liberación de estrés y el “dejarse llevar”.

En una sesión de Acroyoga lunar, la “base” realiza una serie de estiramientos al “volador” en el aire. Al finalizar será el “volador” quien realizará un masaje tailandés a la “base” en el suelo.

Desde un punto de vista terapéutico, se aprende a llevar un ritmo y patrón respiratorio adecuado, se corrigen restricciones y desequilibrios en el cuerpo, se normaliza el tono muscular y se lleva la mente a un estado de paz y armonía que se refleja en el estado general de ambos.

Al finalizar la sesión se deben guardar unos minutos para realizar una vuelta a la calma. En el caso de haber realizado una sesión de Acroyoga solar se deberá respetar incluso más esta última fase de la sesión. Asanas como la “postura del loto”, “el zapatero tumbado”, “el niño” o “el cadáver” nos ayudarán a bajar las pulsaciones, normalizar el tono muscular y a relajarnos.